Jacqueline du Pre, Elgar Cello Concerto in full
Sólo déjenme llorar, ni digan nada porqué no quiero a nadie cerca. No quiero más voces que me regañen o repliquen por estar en este estado teniendo todo para ser feliz, soy feliz, eso no hace que no duelan las cosas.
Me siento contento, pero siempre está esa hambre, ese no sentir que las cosas embonan, ese sentir que hay algo que no vibra en sintonia... ese querer acoplarse aún más y no desear nada más, no desear nada, no querer nada, no saborear o querer otra cosa, no... evolucionar, avanzar, crecer, pero no debo desear... nada, ni siquiera un abrazo.
¿Cómo pedirle a quien ya da tanto? cómo decir con tacto algo a quien constantemente hago enojar en mi torpeza de señalar cosas por tendencia a ... ya no sé ni por qué es. No quiero pedirlas tampoco, son cosas que quiero, que desearia que hicieran conmigo, atenciones, gestos, detalles que tuvieran para conmigo. Quisiera brotaran del deseo de hacerlo, pero... cómo pedirle que me de la higuera frutos en invierno, como pedirle más fruta al árbol que ya da lo que tiene, comparte y regala, que me da su cobijo, protección, sombra, descanso, cariño... pero el corazón quiere azucar.
¿Por qué me importa saber que ya no le veré más? ... por qué aún duele el recuerdo, porqué me importa el sentir que ya jamás me veré en unos ojos verdes que alguna vez me vierón con dulzura, las últimas veces casuales sólo sentí furia, enojo y rencor... lo lamento tanto. Tantos dicen que así será y trato de asimilarlo, pensarlo, desearle feliz y ni siquiera permitir que la imagen se evoque en mi cabeza, su rostro no más... y me siento viuda siendo que jamás me casé.
En mi tristeza hay otra voz, una que me dice que sólo quiero lo que me merezco, cariño, afecto, algún detalle, quiero un amor de quinceañero a mis casi 26.
Me siento más tranquilo, así que mejor cierro la llave de emociones e iré a descansar.
Miserere mei Domine
No hay comentarios:
Publicar un comentario